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ENTREVISTANDO A LOS CLÁSICOS: JUANMA HOLGUERA

6 de Julio de 2026

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Peñíscola arranca su XXIX edición saltando las barreras del escenario tradicional de la mano del productor teatral Juanma Holguera. Cuatro años después de cautivar al público con su primer montaje, Conquistadores, Holguera regresa a la ciudad para inaugurar la programación con una propuesta diferente: Cabinas literarias. Esta instalación artística convierte icónicas cabinas telefónicas londinenses en espacios poéticos a pie de calle, invitando a los transeúntes a descolgar el teléfono y dejarse sorprender por la literatura en las voces de grandes actrices y actores del panorama español

Juanma Holguera: “Con Cabinas literarias buscamos asaltar las calles y llevar el teatro a espacios donde no se le espera”

Para contextualizar al público, ¿qué es Cabinas literarias y cómo surge la idea de crear este proyecto?

JH: Cabinas literarias es una idea que nace en un viaje a Nueva York. Concretamente, en el Museo MoMA, hay una instalación que se llama Daily Poem, en la cual una serie de poetas norteamericanos, en el año 68, recitaban poemas a través de una línea telefónica. Aquel proyecto fue censurado por el gobierno estadounidense y el museo lo recuperó a través de una instalación de teléfonos con mesas y sillas.

De ahí parte el sistema a través del cual queríamos acercarnos al público con la literatura del Siglo de Oro. Más tarde, surge la posibilidad de hacerlo con un elemento que en sí mismo ya es muy sugerente y atractivo, las cabinas telefónicas inglesas, que en el imaginario colectivo del público ya son un icono; a la gente le apetece acercarse, hacerse la foto como si fuese un photocall… Una vez que ya hemos captado al público, viene todo lo demás, que es el contenido que está dentro de cada teléfono.

Es fascinante poder acercar la literatura de esta manera. Casi que te asalte la literatura a ti y no tengas que entrar en un espacio como una biblioteca o un teatro.

¿Cuáles fueron las principales dificultades a la hora de llevarlo adelante?

JH: Fueron principalmente técnicas, pero tampoco demasiadas. Nuria Prieto, que llevó a cabo el desarrollo técnico, en apenas dos meses tenía listo el tema de la telefonía.

En cuanto a lo que son las cabinas, nos hizo especial ilusión poder contar con un pequeño taller, Rafael Bespoke -un amigo-, que estuvo 12 años en Londres diseñando muebles como ebanista y volvió a España. Fue una suerte poder trabajar con él.

Respecto a la producción de los audios, y la selección de los textos y las voces, tuvimos en cuenta que estos actores o actrices tuviesen un perfil que llevase al público a imaginárselos en ese papel, que hubiesen trabajado ese autor, autora o texto en concreto, bien fuera El Quijote, Lope de Vega con Rafael Álvarez ‘El Brujo’, o cualquier otro.


¿Por qué cree que los textos clásicos siguen teniendo tanto que decir a las espectadoras y espectadores de hoy en día?

JH: Cada año nos hacemos esa pregunta ¿Cómo puede ser tan actual? Nos pasa con los clásicos del Siglo de Oro y con los clásicos grecolatinos.

Al final los clásicos lo son por algo. Son atemporales, como podemos ver, año tras año, con distintas adaptaciones, distintos formatos y propuestas de diferentes compañías. Esos textos clásicos siguen estando de rabiosa actualidad y nos hacen ver que quizás no hemos cambiado. Así que sí, es una realidad que constatamos con el paso del tiempo: los clásicos siguen siendo muy actuales.

¿Cómo se puede acercar el teatro clásico a las nuevas generaciones? ¿Piensa mucho en ello a la hora de desarrollar un proyecto?

JH: Quizá sea esta una de las maneras más útiles de acercar el teatro clásico a las nuevas generaciones: asaltar la calle, buscar nuevas ideas, formatos, maneras de expresar y de llevar el teatro no solamente a las nuevas generaciones, sino a espacios donde no se les espera: en una calle, en un paseo marítimo, en una plaza…

Quizás este es el éxito de Cabinas literarias, que te puedes encontrar en cualquier sitio y tienes un espacio donde disfrutar. Independientemente de la edad, de la raza, de la religión, del nivel sociocultural, cada persona puede entrar y tener ese momento íntimo con la literatura y con la historia.

Creo que eso es realmente precioso, conseguir ese minutito de cada persona, esa parada en el día para salir nuevo con algo que no te esperabas, con hacer una llamada y escuchar al otro lado a cualquier autora de las que tenemos entre nosotros… como por ejemplo a Chema Cardeña recitando a Luis de Góngora. Creo que es una maravilla que se lleva toda la gente y que se van masticando para casa, por la calle, en el paseo, hacia dónde vayan… Es realmente fascinante.

¿Qué supone para usted abrir la edición de un festival como este?

JH: Abrir un festival como Peñíscola es realmente ilusionante para mí y para la compañía. Estuvimos allí hace 4 años con nuestro primer proyecto, Conquistadores, que era un espectáculo teatral al uso y tengo constancia, tanto por Javier Sahuquillo como por Carles Benlliure (el anterior director), que es habitual recordar aquella obra que fue nuestra punta de lanza. Volver a Peñíscola supone recordar aquellos inicios, aquel proyecto. Es una alegría volver y además abrir este festival.

¿Qué experiencia busca ofrecer al público con Cabinas literarias? ¿Qué le gustaría que se llevara consigo después de verla?

JH: Con Cabinas literarias ofrecemos ese otro espacio, y creo que también es lo que buscan los festivales que programan la propuesta. Ir más allá del espacio escénico, más allá del patio de butacas y llevar a la ciudad y a la comunidad el proyecto de la literatura y del teatro clásico, en este caso a través de una instalación artística que busca dar con ese público a veces pasivo que igual habla muy bien de tu programación, pero no la visita. Puede ser un aliciente para que más público recuerde que esa noche, o mañana, o pasado, puede asistir al teatro y al festival.

Queremos que sea un pequeño caramelo en la boca de cada posible espectador y el que no asista al teatro, que por lo menos se lleve esa sensación maravillosa de escuchar un poema recitado en los labios de grandes intérpretes de nuestro país, como Gema Matarranz. Creo que es una experiencia que todo el mundo debería probar.

Para finalizar, si pudiera invitar a alguien que nunca ha ido a un festival de teatro clásico, ¿qué le diría para convencerle de venir a Peñíscola y de ver su nuevo proyecto?

JH: Le diría que se imagine que está entrando en un castillo espectacular como es el de Peñíscola, pero sobre todo que se imagine una noche de verano, con la luna en el fondo, actores y actrices saliendo a las tablas por tercera vez a saludar, y mientras mira y escucha los aplausos de todo el público, gire su cabeza hacia la derecha y vea el Mediterráneo.

Si va y prueba esa sensación de lo que supone el Festival de Teatro Clásico de Peñíscola, creo que repetirá, además repetirá por muchos años y seguramente irá acompañado de alguien más, porque es una de las experiencias más maravillosas que he vivido yo como profesional, y como público también.

Paula Jordán