Primera noche grande del festival. Primera actuación en el castillo. Jasón y las Furias, de Teatro del Noctámbulo de Extremadura, promete abrir por todo lo alto el Festival Internacional de Teatro Clásico de Peñíscola, y así fue. Solo con observar la larga cola de gente esperando a entrar y coger su asiento uno puede imaginarse la dimensión de lo que le aguarda. El ambiente y el lugar acompañan; incluso las olas del mar, rompedoras contra las rocas a los pies del castillo, se mantienen en silencio, expectantes ante la función.
Tras unas breves palabras introductorias por parte de Javier Sahuquillo, el director del Festival, sobre la obra que estábamos a punto de presenciar, sobre la compañía y sobre el festival, da comienzo la función. Una interacción a contraluz a modo de escena retrospectiva recuerda las innovaciones a las que puede llegar este género para guiar al espectador por la línea temporal de la obra.
Jasón y las Furias, con texto de Nando López y dirección de Antonio C. Guijosa, estrenada en la pasada edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, nos muestra al héroe griego enfrentando la ira de su esposa, Medea, tras romper su juramento de amor eterno al elegir a Creúsa, hija del rey Creonte. Su decisión provoca la aparición de las Furias, enviadas por los dioses para obligarlo a que se enfrente a su pasado. Solo si desciende a los infiernos podrá salvarse del baño de sangre que Medea está dispuesta a infligirle. Aunque, tal vez, ni siquiera bajar al Hades sea suficiente…

La obra es una muestra de varios aspectos que, sobre todo hoy en día, son objeto de elevado debate y crítica social. Especialmente destacable es el discurso de Medea, interpretada por Carmen Mayordomo, al expresar la disconformidad del papel femenino en la sociedad en la que se ambienta la obra cuando confronta a Jasón por el futuro de sus hijos, dotando de un toque feminista e inconformista al relato para el agrado del público. También puede rescatarse, sobre todo durante la primera mitad de la función, el conflicto existente entre la sociedad y Jasón y Medea por su condición de “extranjeros” en Corinto, sintiéndose en varias ocasiones despreciados por ello. Finalmente, quisiera destacar otro aspecto de la obra, referente al momento en que Pelias exclama: “¡Sin miedo no hay poder!”, oración que va más allá de la comprensión mundana y que obliga al espectador a sumergirse en el pensamiento crítico que abarca el sentido de estas palabras. Estos aspectos reflejan que no estamos ante una simple historia mitológica, sino también ante un relato atravesado por críticas, inconformidades y preocupaciones que mantienen plena vigencia en la actualidad.
Deseo finalizar resaltando la increíble interpretación del elenco a lo largo de toda la obra, especialmente la de José Vicente Moirón como Jasón, que ha conseguido que, casi sin darme cuenta, mi expresión facial acabe siendo siempre la misma, boquiabierta. También quisiera destacar el magnífico trabajo de la iluminación de Carles Cremades y del vestuario de Rafael Garrigós a la hora de representar la obra, sin dejar de lado la actitud pasiva que lleva a cabo el castillo, ya que hay escenas de la obra que transcurren en un castillo. Curioso cuanto menos que se esté actuando a la vez en el interior de un castillo real.
Además, el público compartió y sigue compartiendo opiniones positivas sobre la obra y todos sus integrantes, a los que hicieron aparecer en el escenario varias veces para aplaudirles y ovacionarles, incluso aquellos que, por desgracia, vieron frustrada su visión de parte de la obra debido a la ubicación de sus asientos, lo que muestra que la obra no está hecha solo para verse u oírse, sino para también sentirse. Animo a cualquiera al que le atraiga el género a que presencie esta obra o cualquiera de las que la compañía pueda ofrecer.
Xavi Soriano